Sencillamente fue increíble.
El 31 de Octubre de 2012 el sueño
de miles de personas se hicieron realidad.
Yo hoy, me voy a limitar a contar mi experiencia, a contar como
fue mi vivencia, y espero que sea breve.
Llegamos a las 3 de la tarde. No éramos muchas, solo tres.
Llegamos al lado de la puerta y vimos a mucha gente, así que supusimos que era
ahí el sitio. Nos sentamos y empezó a venir más gente, pero de repente todo el
mundo empezó a irse hacia adelante, así que, nosotras decidimos hacerlo
también. Pusieron unas vallas y nos pusimos en la primera fila. Tuvieron que
cortar un carril de la calle Alcalá porque eramos demasiadas. Estuvimos viendo
todos los reportajes que hicieron para El Hormiguero con Trancas y Barrancas.
Todo esto fue a las 4 aproximadamente de la tarde. Al rato, empezaron a
asomarse por la especie de azotea Pablo, Marron, Jandro y El Hombre de Negro.
Los nervios aumentaban y la gente también. Era lo malo de estar de las
primeras, que toda la gente empujaba hacia adelante y estábamos apretadísimas.
Pero bueno, se podía estar. Nosotras estuvimos con un grupo de chicas que
conocimos ahí muy majas, y la verdad, se me pasó el tiempo más rápido, porque
la espera se estaba haciendo eterna. Además, hacía frío, y ni siquiera nos
podíamos sentar porque nos aplastarían.
Sobre las 8 de la tarde, empezó a venir más gente y ya era casi
imposible estar. La cantidad de gente que había calle para abajo era muchísima.
Incluso en la acera de enfrente había una cantidad de gente increíble. Luego
estaban las chicas a las que le habían dado un pase para estar dentro de los
patios de El Hormiguero, es decir, justo debajo de la ventana. Nosotras estábamos
afuera, justo al lado de la carretera, y había un gran agobio. Estuvimos apunto
de salirnos, pero sabíamos que si salíamos nos arriesgábamos a no verles… Sobre
las 8 y 15 de la tarde, todo el mundo empezó a gritar. Los chicos acababan de
llegar. Estaban a unos metros de nosotras.
Pusieron una pantalla al lado de la ventana por la que se asomaron
y desde ahí estuvimos viendo el programa. Ya eran las 10 menos cuarto. (La
última hora y media se me pasó bastante rápida.) Estaba empezando, no me podía
creer que en menos de media hora les pudiese ver a metros de mí. Los minutos en
los que Pablo estuvo hablando antes de que saliesen los chicos al plató se me
hicieron eternos, pero al fin, dijo la famosa frase, de “Hoy han venido a
divertirse a El Hormiguero ¡ONE DIRECTION!" Toda la calle se volvió loca. Yo no podía
contener las lágrimas. Estaba en un estado de nerviosismo increíble. Los tenía
ahí. Dentro de esas paredes. Estaban guapísimos. Eso fue lo que pensé. Al estar
viendo la entrevista, debo de reconocer que me olvidé de lo apretada que
estaba, solo podía disfrutar viendo como mis chicos se lo pasaban en grande.
Aun que no me enteré de mucho, porque en verdad no se oía y verse se veía desde
muy lejos.
Y bueno, llegó la hora de salir a la ventana. Veía a través de
la pantalla que estaban saliendo por los pasillos, que en menos de dos minutos
les vería, que en menos de dos minutos mi sueño se cumpliría. El mío y el de
las miles de personas que llevábamos ahí horas y horas esperándoles a que
saliesen.
Y ahí estaban, abriendo la ventana. Al primero que vi fue a
Zayn. Vi su mecha rubia y ya me hipnotizó… Estaban tan guapos. Yo estaba en tal
estado de shock que ni grité ni lloré. Mi limité a mirarles y a pensar “Oh dios
mío, mi sueño se está haciendo realidad, los tengo ahí, los tengo ahí” Fueron los minutos más increíbles que viví en
mi vida. Los vi a todos, los estaba viendo. Estaban todos algo sucios de el
experimento, y eso a mí me enamoró más. Ellos estaban saludando y alucinando de la cantidad de gente que podría haber ahí abajo. Sonreían y saludaban, solo eso. Se despidieron de nosotras y cerraron
la ventana. Yo nada más cerrar la ventana, salté la valla y me fui hacia la
puerta trasera. Los policías habían preparado todo. Había vallas y cintas, así
que no había duda de que iban a salir por ahí. Esperamos 15-20 minutos hasta
que se abrió la puerta. Salieron 4 coches iguales, azules y con los cristales
tintados. No se les vio, pero al menos, me quedé tranquila de saber que los
había tenido aún más cerca.
Después de eso, respiré. Acababa de cumplir mi sueño. A partir
de ese día, mi vida habría cambiado. La mía y la de miles de personas.
Sólo tengo que dar las gracias a El Hormiguero, por ayudarme a
hacer mi sueño realidad.




