jueves, 1 de noviembre de 2012

¡Y así fue el gran día!


Sencillamente fue increíble. 

El 31 de Octubre de 2012 el sueño de miles de personas se hicieron realidad.

Yo hoy, me voy a limitar a contar mi experiencia, a contar como fue mi vivencia, y espero que sea breve.

Llegamos a las 3 de la tarde. No éramos muchas, solo tres. Llegamos al lado de la puerta y vimos a mucha gente, así que supusimos que era ahí el sitio. Nos sentamos y empezó a venir más gente, pero de repente todo el mundo empezó a irse hacia adelante, así que, nosotras decidimos hacerlo también. Pusieron unas vallas y nos pusimos en la primera fila. Tuvieron que cortar un carril de la calle Alcalá porque eramos demasiadas. Estuvimos viendo todos los reportajes que hicieron para El Hormiguero con Trancas y Barrancas. Todo esto fue a las 4 aproximadamente de la tarde. Al rato, empezaron a asomarse por la especie de azotea Pablo, Marron, Jandro y El Hombre de Negro. Los nervios aumentaban y la gente también. Era lo malo de estar de las primeras, que toda la gente empujaba hacia adelante y estábamos apretadísimas. Pero bueno, se podía estar. Nosotras estuvimos con un grupo de chicas que conocimos ahí muy majas, y la verdad, se me pasó el tiempo más rápido, porque la espera se estaba haciendo eterna. Además, hacía frío, y ni siquiera nos podíamos sentar porque nos aplastarían.
Sobre las 8 de la tarde, empezó a venir más gente y ya era casi imposible estar. La cantidad de gente que había calle para abajo era muchísima. Incluso en la acera de enfrente había una cantidad de gente increíble. Luego estaban las chicas a las que le habían dado un pase para estar dentro de los patios de El Hormiguero, es decir, justo debajo de la ventana. Nosotras estábamos afuera, justo al lado de la carretera, y había un gran agobio. Estuvimos apunto de salirnos, pero sabíamos que si salíamos nos arriesgábamos a no verles… Sobre las 8 y 15 de la tarde, todo el mundo empezó a gritar. Los chicos acababan de llegar. Estaban a unos metros de nosotras.
Pusieron una pantalla al lado de la ventana por la que se asomaron y desde ahí estuvimos viendo el programa. Ya eran las 10 menos cuarto. (La última hora y media se me pasó bastante rápida.) Estaba empezando, no me podía creer que en menos de media hora les pudiese ver a metros de mí. Los minutos en los que Pablo estuvo hablando antes de que saliesen los chicos al plató se me hicieron eternos, pero al fin, dijo la famosa frase, de “Hoy han venido a divertirse a El Hormiguero ¡ONE DIRECTION!" Toda la calle se volvió loca. Yo no podía contener las lágrimas. Estaba en un estado de nerviosismo increíble. Los tenía ahí. Dentro de esas paredes. Estaban guapísimos. Eso fue lo que pensé. Al estar viendo la entrevista, debo de reconocer que me olvidé de lo apretada que estaba, solo podía disfrutar viendo como mis chicos se lo pasaban en grande. Aun que no me enteré de mucho, porque en verdad no se oía y verse se veía desde muy lejos.
Y bueno, llegó la hora de salir a la ventana. Veía a través de la pantalla que estaban saliendo por los pasillos, que en menos de dos minutos les vería, que en menos de dos minutos mi sueño se cumpliría. El mío y el de las miles de personas que llevábamos ahí horas y horas esperándoles a que saliesen.

Y ahí estaban, abriendo la ventana. Al primero que vi fue a Zayn. Vi su mecha rubia y ya me hipnotizó… Estaban tan guapos. Yo estaba en tal estado de shock que ni grité ni lloré. Mi limité a mirarles y a pensar “Oh dios mío, mi sueño se está haciendo realidad, los tengo ahí, los tengo ahí”  Fueron los minutos más increíbles que viví en mi vida. Los vi a todos, los estaba viendo. Estaban todos algo sucios de el experimento, y eso a mí me enamoró más. Ellos estaban saludando y alucinando de la cantidad de gente que podría haber ahí abajo. Sonreían y saludaban, solo eso. Se despidieron de nosotras y cerraron la ventana. Yo nada más cerrar la ventana, salté la valla y me fui hacia la puerta trasera. Los policías habían preparado todo. Había vallas y cintas, así que no había duda de que iban a salir por ahí. Esperamos 15-20 minutos hasta que se abrió la puerta. Salieron 4 coches iguales, azules y con los cristales tintados. No se les vio, pero al menos, me quedé tranquila de saber que los había tenido aún más cerca.

Después de eso, respiré. Acababa de cumplir mi sueño. A partir de ese día, mi vida habría cambiado. La mía y la de miles de personas.
Sólo tengo que dar las gracias a El Hormiguero, por ayudarme a hacer mi sueño realidad.